martes, 18 de octubre de 2011

Chicos del cura Chifri produjeron un cortometraje de alta definición


El corto se titula “Al fondo de Alfarcito”. Para los que no conocen, al fondo de Alfarcito es Huaico Hondo. Los responsables son alumnos de entre 12 y 16 años que asisten a la institución educativa que dirige el padre “Chifri”. 

Desde hace poco tiempo que, gracias a la institución educativa a la que concurren, los chicos de la Quebrada del Toro conocieron la televisión y tuvieron acceso a algunos servicios de la modernidad. Sin embargo, a pesar de su reciente contacto con la tecnología, se animaron y filmaron un cortometraje que podría hacer sonrojar a muchos cineastas de la Capital Federal por su calidad de imagen, producción y las temáticas que aborda. Y, por sobre todo, la maestría con la que hacen llegar el mensaje al espectador. Esto suele suceder cuando las cosas se hacen con entusiasmo, empeño y dedicación.

Se trata de los alumnos de la escuela de alta montaña 8.214 El Alfarcito, que dirige el padre Sigfrido “Chifri” Moroder, quienes asistidos por dos jóvenes realizadores de Buenos Aires no sólo actuaron, sino que también dirigieron, produjeron, escribieron el guión, filmaron y musicalizaron el filme “Al fondo de Alfarcito”.

Matías Rangeón, docente de la institución, quien también formó parte de la realización, contó que en una primera etapa los chicos propusieron diferentes temáticas relacionadas con su realidad, de las cuales eligieron una que especialmente los toca muy de cerca: las misiones evangelizadoras.

Consultado por El Tribuno sobre el por qué la evangelización es tan importante para las comunidades de la zona, Rangeón explicó que, sencillamente, porque sólo los predicadores recorren cada rincón de la inhóspita, pero bella geografía de prepuna. “Ellos constituyen el único punto de contacto entre la cultura local y la foránea”, aseguró.

En 10 minutos, el cortometraje cuenta la historia de un evangelizador que recorre las montañas y los paisajes infinitos de la Quebrada para acercar la Palabra de Dios a los lugareños. En su peregrinar, se encuentra con personajes propios de las creencias locales, como la Viuda Negra y Mandinga, quienes a través de diversos ardides obstaculizan la misión del predicador.

Sin embargo, no lo logran y el bien se impone, no sin antes superar con sacrificio los desafíos de la escarpada geografía, el riguroso clima y las necesidades extremas.

La trama mezcla preceptos de filosofía cristiana con las creencias paganas y populares más arraigadas en los nativos. Una temática atrapante que devela aspectos de una realidad conformada por la fe y las costumbres ancestrales, que definen como única a esta región del país.

El rodaje se realizó sobre escenarios naturales y se utilizaron antiguas edificaciones del lugar.
El cortometraje será presentado próximamente en Salta capital.


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