martes, 3 de abril de 2012

El padre Chifri ya no está, pero su obra continúa


Más de un centenar de personas cercanas al desaparecido padre Sigfrido “Chifri” Moroder y su obra se reunieron el domingo por la noche, en el quincho del Jockey Club de Salta, para recordar la vida de este hombre que impulsó un cambio profundo en la vida de la gente de la Quebrada del Toro.

“Lo que nos une es el deseo de hacer el bien”, expresaron los voluntarios de la obra, quienes se encontraron con alumnos y docentes del colegio de montaña, que creara en vida el sacerdote y que hoy la Fundación Alfarcito, junto a la labor incansable de otra gente y benefactores, sigue llevando adelante.

Resulta importante destacar que Chifri marcó un punto de inflexión en la historia de la quebrada. Antes de él, los jóvenes carecían de posibilidades de formarse y su acceso al mercado laboral era prácticamente nulo, ya que en el lugar reinaba una economía de subsistencia. “Están desprotegidos”, solía decir Moroder.

En la mayoría de los casos, los pobladores se veían obligados a emigrar hacia los grandes centros urbanos, donde muchas veces, por falta de formación, pasaban a engrosar la periferia y zonas de emergencia.

Con la llegada del religioso a las montañas del departamento Rosario de Lerma, en 1999, comenzó a desarrollarse un trabajo cuyo fin principal fue, es y será brindarle a la comunidad rural las herramientas necesarias para vivir dignamente y en su propia tierra. Todos los esfuerzos apuntan a la capacitación en actividades relacionadas íntimamente con el estilo de vida de esos pueblos y a la puesta en valor de sus costumbres, pero con visión de progreso.

Durante el encuentro en la ciudad de Salta pudo percibirse que el compromiso de la gente continúa intacto y la semilla sembrada por Chifri germinó.

En la oportunidad, Daniel Canónica presentó videos documentales acerca de la vida del religioso e hizo un repaso sobre sus vivencias desde su llegada a Salta en 1999, el accidente que lo dejó en silla de ruedas y todo lo que hizo después de su rehabilitación.

Una de las principales características de su vida fue la de combinar la evangelización con la ejecución de obras; el colegio de alta montaña es prueba de ello. Todos coincidieron en que el mejor homenaje es continuar trabajando en beneficio de los chicos de la quebrada.

Los interesados en colaborar con la obra del padre Chifri pueden comunicarse a través de la página www.fundacionalfarcito.org.ar

Su obra es amplia, pero su símbolo es el colegio secundario de montaña Alfarcito, al que asisten jóvenes de toda la zona.


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