jueves, 25 de abril de 2013

Malos olores desde una curtiembre sin habilitación en Quijano


Ediles exigieron reubicación del campo de almacenaje de desechos debido a su cercanía con una escuela rural.

El Concejo Deliberante de Campo Quijano podría clausurar un campo de experimentación de compostaje y establecimiento de desechos industriales perteneciente a la curtiembre Arlei, que funciona a metros de una escuela rural y frente a un loteo municipal pronto a urbanizarse.

El cuerpo en su totalidad exigió a la empresa, cuya planta funciona en Rosario de Lerma, a que en un plazo no mayor a diez días presente la documentación de la habilitación y el informe de impacto ambiental del predio, situado en inmediaciones de la ruta 36 y distante a tres kilómetros del pueblo.

Para los ediles de Quijano, “es insoportable el mal olor que sale de este campo, y lo peor de todo, es no saber si es contaminante el trabajo de la firma”, explicaron.

“Venimos respondiendo a los reclamos generalizados de los vecinos sobre el mal olor derivado de este predio. Se complica esta situación, cuando a metros del lugar cuestionado funciona una escuelita rural y frente al mismo, un loteo municipal con 600 terrenos entregados y pronto a edificarse, además de casas y espacios verdes” explicó a El Tribuno, Rolando Cruz, presidente del Concejo Deliberante de Quijano.

Al edil le llamó la atención que “la curtiembre no tiene permiso de habilitación por parte del municipio.

Sin documentación
El concejal Cruz aseguró que “está funcionando desde hace varios años sin ningún tipo de documentación que los avale. Este tema puede ser motivo de una clausura definitiva”.

Adelantó que el municipio tendrá la decisión final “a partir de un compromiso firmado entre la empresa y las autoridades para reevaluar el funcionamiento de la planta de compostaje y desechos. En realidad, nosotros tenemos un decisión tomada, pero estamos esperando en estos diez días que la empresa justifique el funcionamiento de este predio”.

Y agregó: “De todas maneras hemos expresado a los directivos de la curtiembre que reubiquen este predio en otro lugar que no afecte a la población”.

La respuesta de la empresa
En este proceso de conocer quién habilitó este predio de “malos olores”, pasaron los años y la población creció hacia este sitio ubicado a un costado de la ruta provincial 36. Los reclamos de los vecinos originaron una importante reunión con Medio Ambiente de la Provincia, los concejales y directivos de la curtiembre. 

La mediación surgida por el malestar de los habitantes de Campo Quijano terminó con la firma de un acta, en donde la empresa se comprometió en un plazo de diez días, a reevaluar la instalación de su planta de desechos. Sobre el permiso de habilitación la empresa habría mencionado “que no era necesario tener una habilitación municipal para dar uso a un predio de su propiedad”.

La respuesta cayó muy mal a los concejales, quienes exigieron de inmediato informes de impacto ambiental y un tiempo no mayor a diez días para reevaluar el funcionamiento de este polémico predio. Al parecer la empresa consiguió el respaldo del proyecto por parte de Medio Ambiente de la provincia hace unos años atrás. La idea original era convertir los desechos de la curtiembre en un compostaje utilizando lombrices californianas. Lo que no posee la firma es la habilitación del municipio, desde el momento que comenzó a funcionar este predio especial. 

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